Frente Amplio: ni marxistas ni populistas

por Francisco Vergara

El medio digital El Quinto Poder ha publicado una columna del investigador del ORDHUM, Francisco Vergara, sobre las propuestas del Frente Amplio, comparándolas con la realidad “mas OCDE” a la cual siempre apunta el país.

Publicación en El Quinto Poder disponible aquí.

Parece existir una voluntariosa interpretación del Frente Amplio como si sus propuestas correspondieran a las de una nación anti-capitalista con vocación populista. Para quienes hemos vivido en otros países OCDE, podemos apreciar la desproporcionada reacción que provocan los postulados de este emergente conglomerado entre sus opositores, cuando en realidad esas propuestas son parte de la vida cotidiana normal de naciones del primer mundo. Para dilucidar el etiquetado de “Alto en Populismo” que algunos viudos de la Concertación (y otros eternos testaferros de la derecha) pretenden asignar a esta nueva fuerza política, propongo hacer una comparación apropiada sobre algunos aspectos elementales de los países a los que nos queremos parecer. Siempre hablamos de “ser más OCDE” pero pocas veces le ponemos números a eso.

De esta evaluación comparativa, es claro que uno de los principales aspectos a subsanar es la desigualdad, que desde que existe la medición en Chile (mediados del siglo XIX) no ha bajado del 50% (en indicador GINI, donde el 0% es total igualdad, mientras 100% es total desigualdad) cuando las naciones OCDE evaluadas promedian un 33% del mismo indicador. La reducción de la desigualdad en un 17% se podría lograr con algunos de los cambios inherentes a los indicadores que aquí se exponen. Un aumento de 10% a los impuestos a corporaciones y multinacionales parece lo normal en un contexto internacional, por lo que seguir con el discurso que un aumento en los impuestos es populismo puro, pareciera ser propio de un sesgo ideológico pro-empresarial que poco aporta al desarrollo. Consecuentemente, el tamaño del Estado debiese adecuarse a los estándares de las naciones desarrolladas.

En lo concreto, mediante un diseño tributario OCDE, Chile podría aumentar su presupuesto fiscal en al menos 8% del PIB. Con estos puntos agregados, se podrá luego aumentar la inversión fiscal en educación y salud; en un 1% y 4% del PIB respectivamente. Como bien ha exigido la ciudadanía en las calles durante los últimos meses, las pensiones Chilenas deben aumentar drásticamente dado que están muy por debajo de la normalidad OCDE. Es vital, y totalmente apropiado a los estándares exigibles, duplicar las pensiones para alcanzar un nivel mínimo de dignidad. Nuevamente, esta diferenciación ocurre por la desigualdad que se ha seguido reproduciendo por décadas. Estas y otras medidas –neo-keynesianas si usted quiere teorizar– debieran propender a un aumento en la capacidad de consumo de las personas, avanzando hacia generar un mercado interno más equilibrado para fijar precios mediante el clásico mecanismo de la ley de oferta y demanda. Esta búsqueda de equilibrio debiera facilitarse mediante un decidido aumento del salario mínimo, donde la cifra mensual puede superar los $500.000 a un plazo no mayor a 2 años, acompañado por una estricta regulación de oligopolios. Para que este tipo de medidas sean efectivas, resulta elemental aumentar capacidades de control de precios por parte de entes reguladores –ciudadanía incluida–, evitando que el aumento del ingreso básico se traduzca en despidos masivos o variaciones especulativas de precios para bienes básicos. Así avanzar hacia un salario promedio que supere los $900.000 acorde al nivel de gastos actuales. En la actualidad, el ingreso promedio queda 29% por debajo del gasto promedio mensual de los hogares chilenos, lo que seguramente explica el aumento del endeudamiento de las personas. Finalmente, los congresistas deben abandonar su escandaloso nivel de ingresos y adecuarse a los estándares internacionales, situarse en una nación en vías de desarrollo y bajar sus dietas a menos de $4.000.000 mensuales, acorde al PIB per Cápita nacional y a las proporciones OCDE.

Resulta importante subrayar el objetivo de este articulo: exponer que naciones OCDE con gobiernos de Centro-Derecha sostenido estas cifras. Por lo tanto, propuestas como las planteadas por el Frente Amplio no hablan de un populismo laclauniano ni de una izquierda ideologizada, sino todo lo contrario. Únicamente, buscan materializar uno de los clamores populares que ya en 1921 Recabarren simplificaba: “Queremos vivir bien, eso es todo”. Es cierto que lo importante serán los caminos hacia estos objetivos, pero ya basta de caricaturas baratas. Queda claro que no hay utopías en lo que han propuesto, sino una simple búsqueda de un mejor vivir para todos que podría desarrollarse, incluso, dentro de los marcos institucionales neoliberales similares a los de Alemania, Estados Unidos, Corea del Sur, Canadá y Australia.

Notas: Las comparaciones aquí presentadas usan datos de fuentes oficiales, son relacionales y se detallan en la misma tabla. Me interesa puntualizar es que se presentan proporciones para entender que la comparación está referida a la condiciones internas de cada nación. 

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